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Venezuela, ahora una importante fuente de solicitudes de asilo a Estados Unidos, plantea un desafío para Trump

by Molly O'Toole
| March 10, 2020 11:48 AM

TIJUANA, México — Lionel Ortega había trabajado como ingeniero durante casi 40 años para la petrolera estatal venezolana cuando abandonó el puesto en octubre pasado, desafiando a las autoridades que exigían que se quedara y supervisara las reparaciones de la ruinosa infraestructura que está asfixiando a la fuente de sustento del asediado gobierno del país.

"Estamos en crisis en Venezuela", comentó Ortega a los soldadores a quienes supervisaba. "Si necesitan quedarse, deben quedarse".

Hombres que trabajaban para el gobierno del líder venezolano Nicolás Maduro llegaron a la casa de Ortega antes de que él lo hiciera. Golpearon a su esposa e hijos y saquearon su casa antes de incendiarla, informó Ortega en una entrevista reciente en un refugio en las colinas de Tijuana.

"Están preguntando por ti", le dijo su esposa a Ortega. "No vuelvas a casa".

Ortega huyó al norte y se unió a una ola de venezolanos que buscaban asilo en otras partes del hemisferio. Cerca de 3.9 millones de personas han huido de Venezuela, y se espera que les sigan millones más este año, según William Spindler, portavoz de la agencia de refugiados de las Naciones Unidas.

Como resultado, Venezuela ha superado a China para convertirse en el país de origen número uno de quienes solicitan asilo en EU a su llegada o poco después, con casi 30 mil venezolanos que solicitaron asilo ante los Servicios de Ciudadanía e Inmigración de EU en 2018. Casi un tercio de las peticiones presentadas ante la agencia provienen de venezolanos, la mayor cantidad entre todos los países, según los datos más recientes.

Eso ha creado un dilema para el gobierno de Trump en el cual su política exterior, que considera al gobierno de Maduro como una dictadura opresiva, choca con su política de inmigración, que ha tratado de reducir agresivamente el número de personas admitidas en el país a través del asilo.

El presidente Donald Trump ha criticado a los solicitantes de asilo, afirmando que muchos se están involucrando en un “engaño”, y una “gran y enorme estafa”. Muchos solicitantes de asilo de América Central, quienes son el blanco principal de Trump, entran en una categoría diferente a la de los venezolanos. Pero debido a que la política exterior se centra en Venezuela, los solicitantes de asilo de ese país plantean un desafío más directo a la agenda antiinmigratoria de la administración.

De acuerdo con un informe de Seguridad Nacional de marzo, solo el dos por ciento de los que recibieron asilo en Estados Unidos son venezolanos. Si bien las tasas de aprobación parecen estar aumentando, en promedio, aproximadamente el 50 por ciento de las solicitudes de asilo en Venezuela son rechazadas. Las personas a las que se les niega el asilo corren el riesgo de ser deportadas a su país de origen.

La administración se ha resistido a una iniciativa bipartidista, que incluye al senador republicano de Florida Marco Rubio (un declarado halcón en lo referente a Venezuela) para otorgar a los venezolanos el derecho a permanecer en Estados Unidos bajo el llamado status de protección temporal. Ese programa, diseñado para tratar con personas que huyen de desastres naturales o disturbios civiles, ofrece a los beneficiarios protección y el derecho a trabajar legalmente en EU. Pero funcionarios de la administración han tratado de desmantelar el programa como parte de sus esfuerzos más amplios para reducir la inmigración.

"Obviamente, existe una enorme contradicción entre la forma en que el gobierno de Estados Unidos describe al régimen venezolano y la negativa a tener una política de inmigración más flexible hacia los venezolanos", detalló Cynthia Arnson, directora del programa para América Latina en el Centro Wilson, un grupo de análisis con sede en Washington.

De hecho, el gobierno de Trump intensificó las deportaciones de los venezolanos.

El Servicio de Inmigración y Aduanas de EU deportó a 336 venezolanos el año pasado, mucho menos que las decenas de miles de centroamericanos que expulsan cada año, pero un aumento del 35 por ciento respecto al año anterior.

"Los gobiernos no deberían devolver a los venezolanos a la fuerza", dijo Spindler, sin referirse directamente a EU.

El Consejo de Seguridad Nacional de Trump dirigió las preguntas sobre el status de protección temporal y otras posibles salvaguardas para los venezolanos al Departamento de Seguridad Nacional.

"Los objetivos de las políticas de EU se centran en la transformación de Venezuela y en hacer que ese país regrese al camino de la estabilidad en beneficio de todos los venezolanos", mencionó un alto funcionario de la administración en un comunicado.

El senador Richard J. Durbin, un demócrata por Illinois que ha presionado para otorgar un status temporal a los venezolanos, comentó que la política de Trump es contraproducente.

"Impedir que los refugiados venezolanos busquen un lugar seguro y obligarlos a regresar a sus casas en este momento tan peligroso juega a favor de Maduro", señaló Durbin.

La implosión económica de Venezuela, cuyos vastos recursos petroleros alguna vez ayudaron a convertirlo en el país más rico de América del Sur, casi no tiene precedentes en la historia moderna fuera de una zona de guerra.

La tasa de inflación más alta del mundo, la escasez de alimentos y servicios básicos, los homicidios en aumento, la corrupción y la persecución del régimen cada vez más autoritario de Maduro han precipitado una de las migraciones masivas más grandes y más rápidas que han ocurrido el Hemisferio Occidental.

Trump ha respondido con severas sanciones destinadas a obligar a Maduro a renunciar y entregar el poder a Juan Guaidó, el líder de la oposición a quien los Estados Unidos y muchas otras naciones del Hemisferio Occidental reconocen como presidente interino. Funcionarios estadounidenses han amenazado con la intervención militar de Estados Unidos y han pedido al pueblo venezolano que ayude a derrocar el régimen de Maduro, aunque Guaidó no ha logrado movilizar un levantamiento tan popular.

"Todos los venezolanos quieren que los militares estadounidenses intervengan en Venezuela", declaró Ortega, el solicitante de asilo en Tijuana. "Nos sentimos muy agradecidos por todo lo que Trump está haciendo".

Pero las sanciones, en particular contra la petrolera estatal de Venezuela, donde trabajaba Ortega, también han agravado el colapso del país, afirman expertos. Las penalidades han dificultado que Venezuela importe alimentos y medicamentos, y están acelerando el éxodo, manifestó Adam Isacson, un experto en defensa de la Oficina de Washington sobre Latinoamérica.

Al observar principalmente el sector petrolero en rápido declive, la Institución Brookings estimó que más de cinco millones de venezolanos podrían huir en un futuro cercano, rivalizando con la crisis de refugiados sirios.

Las sanciones petroleras contra Venezuela han estado sobre la mesa durante muchos años, dijo Lisa Viscidi, especialista en energía en el Diálogo Interamericano, pero los funcionarios las consideraron una "opción nuclear" debido a la posibilidad de que empeoraran la situación humanitaria.

"Ese era un riesgo que estuvieron dispuestos a asumir", apuntó Viscidi sobre la administración de Trump. "Calcularon que, en última instancia, era la única forma de hacer caer a Maduro".

Durante los últimos 20 años, con raras excepciones, China ha sido el país de origen número uno para quienes solicitan asilo al llegar legalmente a EU.

Apenas en 2013, los venezolanos ni siquiera clasificaban entre los 10 primeros. Hoy, China y Guatemala, los siguientes dos países después de Venezuela, representa cada uno solo alrededor del 10 por ciento de dichas solicitudes de asilo.

La gran mayoría de los venezolanos ha huido a los países vecinos, con aproximadamente 1.2 millones que se dirigieron a Colombia.

La generosidad de la región, sin embargo, está mostrando signos de tensión, y varios países sudamericanos están promulgando requisitos más estrictos para los refugiados venezolanos. Los informes de xenofobia, extorsión y ataques de pandillas locales, grupos armados y el público en general son comunes, según Spindler, el portavoz de Estados Unidos.

"Hay problemas de protección para muchos venezolanos en Colombia", detalló.

México también ha visto un aumento drástico en el número de venezolanos que buscan asilo allí. La mayoría son aprobados.

Si bien muchos venezolanos siguen volando a los Estados Unidos, especialmente aquellos con más dinero y familia aquí, es probable que un número creciente de solicitantes de asilo venezolanos lleguen a Tijuana y se presenten en la frontera de Estados Unidos con miles de otras personas, como Ortega.

El mes pasado relató su fuga sentado ante una mesa en un refugio para migrantes atestado de solicitantes de asilo de todo el mundo, convencido de que las autoridades de Estados Unidos otorgan a la mayoría de los venezolanos el asilo político.

Expresó su sorpresa de que Trump no estuviera brindando protección especial a los venezolanos en EU, y agregó que era demasiado peligroso para él quedarse en Colombia, donde huyó por primera vez, o incluso en México.

"Trump dijo que el gobierno de Estados Unidos ayudará al pueblo venezolano, por lo que no sé cómo pueden decir que no quieren dar este beneficio a los venezolanos", criticó.

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"Conocen la crisis en Venezuela, casos como el mío", añadió. “El gobierno de Maduro me considera un traidor. No puedo volver porque me matarán".

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(c)2019 Los Angeles Times

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